JFAcroll - A veces es bueno pensar en el paso del tiempo

Tengo que reconocer que, todos los años al llegar este día, me da un pequeño bajón. No es tristeza, para nada. Pero tengo la costumbre (no sé si buena o mala) de echar la vista atrás en el tiempo y pensar en lo que he conseguido este año. Inevitablemente, me agobio por los temas que a todos nos preocupan (trabajo, salud…), pero este año tengo motivos para estar muy feliz y sentirme orgulloso de mí mismo. He conseguido grandes cosas. La primera de ellas es, por supuesto, Tejedoras de almas. Desde que leí el primer libro de Harry Potter empecé a creer firmemente en que yo quería hacer lo mismo. Muchos niños soñaban con la carta de Hogwarts, pero yo soñaba con convertirme en J.K Rowling. No en cuanto a ser rico (cosa que si pasase tampoco me vendría mal), sino en cuanto a ser capaz de crear un mundo tan fabuloso como el suyo. Evidentemente, nada será nunca comparable al mundo de Harry Potter, pero creo que el mundo de Ma’oz es un buen comienzo. Mientras los niños de mi edad soñaban con ser magos, yo soñaba con crear historias. Cuando ellos querían ser Harry, yo prefería ser Rowling.

Hace un tiempo, decidí que la mejor forma de lograrlo era aventurarme a escribir sin pensar y sin miedos. Cuando terminé Tejedoras de almas pensé que nunca vería la luz, al menos no de la forma convencional. Pero entonces mi padre me habló de una editorial que publicaba los sueños de la gente, y les estaré eternamente agradecidos, tanto a mi padre como a Exlibric. En diciembre del año pasado toqué con mis propias manos el primer ejemplar de Tejedoras de almas, y desde entonces todo ha sido magia y fantasía.

Este año, además, decidí que iba a estudiar lo que siempre me había gustado, y he tenido la suerte de conocer a gente maravillosa.

Evidentemente ha habido cosas malas, pero las hemos ido superando, como siempre, juntos. Todavía seguimos luchando contra algunos nubarrones que no hacen que la vida sea fácil, pero tengo la suerte de tener unos amigos y una familia fantásticos, así que no hay nada que pueda pararnos.

A veces, cuando miramos atrás y pensamos en el paso del tiempo, nos fijamos únicamente en lo malo, en lo difícil y en lo triste. Yo, este año, he decidido quedarme con el 21 de enero en La Qarmita, cuando pude compartir con amigos y familia que por fin había cumplido mi sueño y Tejedoras de almas veía la luz. No sé cómo lo haré, pero estoy seguro de que de una forma u otra conseguiré acabar la saga completa. Tampoco sé si el libro se venderá bien o no, ni si a la gente le gustará. Lo único que sé es que los que lo han leído me han dicho que les ha transportado a otro mundo, y es eso lo que más feliz me puede hacer.

Cuando era pequeño, soñaba con ser como J.K Rowling y lograr que con mis historias la gente huyese de lo malo de la vida y viajase a otros mundos. Ahora, cuando cumplo 29, soy consciente de que los que han leído mi libro han escapado, aunque sea un ratito, de la realidad. Hoy, cuando cumplo 29, me doy cuenta de que los sueños se cumplen y que, aunque sea simplemente para que una persona se sumerja en mis historias, ya ha merecido la pena. Hoy, cuando cumplo 29, me doy cuenta de que he logrado una de las cosas que más quería en la vida, y eso me hace inmensamente feliz.