Mujeres grandes, mujeres fuertes. Mujeres ejemplares, libres, y valientes. Muchas orgullosas, otras asustadas. Mujeres que se atreven, que se lanzan. Mujeres que no temen a nada, o que le temen a todo. Mujeres religiosas, ateas, agnósticas o filosofas. Mujeres políticas, jefas, empleadas, amas de casa, líderes, doctoras, abogadas, limpiadoras, butaneras, camioneras, jugadoras de fútbol o de rugby. Mujeres que hacen lo que les dejan, otras lo que les da la gana. Mujeres que defienden sus derechos en voz altas, otras que callan por miedo. Mujeres que hacen pequeños gestos para conseguir mejorar, otras que tienen los ojos morados de recibir golpes. Mujeres que cobran más, aunque la gran mayoría cobra menos. Mujeres dueñas de su cuerpo, otras esclavas de religiones, leyes y machismo. Mujeres que quieren ser libres, y que cada día dan pasos para ellos. Mujeres que están presas, pero que en el fondo de su corazón saben que merecen  más. Mujeres que son madres y son felices. Otras que son madres, y no son felices. Mujeres felices sin tener hijos, y otras que no tienen hijos y no son felices. Mujeres casadas con mujeres, casadas con hombres, o solteras y enamoradas de sí mismas. Mujeres encerradas en el cuerpo de un hombre. Mujeres gordas, bajas, altas, delgadas, pero todas bellas. Mujeres feas, pero tan guapas como ellas quieran sentirse. Mujeres que pueden escoger. Mujeres obligadas a guardar silencio y asentir. Mujeres asesinadas, maltratadas y vejadas. Otras amadas, respetadas y admiradas. Mujeres que luchan cada día contra la sociedad. Mujeres que no lo tienen fácil, pero que saben que no están solas. Mujeres que merecen igualdad. Mujeres que, algún día, la conseguirán. Mujeres diferentes, pero todas con derecho a ser iguales a los hombres.

Hombres que saben que tienen que cambiar. Hombres que hoy, mañana y siempre, estarán para caminar a vuestro lado. No delante. Tampoco detrás. Juntos.