Vivir es una aventura tan simple como nosotros decidamos.

Últimamente no paro de pensar en lo complejos que somos los seres humanos. La vida no es tan compleja como la queremos hacer. Es todo mucho más simple.

Hay que pensar, en la medida de lo posible, en las cosas que nos hacen felices hoy, no mañana. Si en el futuro deja de hacernos felices, no pasa nada. Hay solución, hay vuelta atrás, hay cambios en el camino. Sin dramas. Piensa en lo que hoy necesitas, no tengas miedo a las consecuencias ni a las repercusiones y asegúrate de que tus decisiones no sean dañinas para nadie. Piensa en ti, pero también en los demás. No tengas miedo al qué dirán. No te preguntes si tu decisión te hará sufrir en el futuro, es absurdo. Lo que hoy te hace la persona más feliz del mundo, mañana te será indiferente. No temas a lo que pueda pasar, pues sin riesgo no hay ganancia. Si quieres pintar un cuadro, hazlo. Si te apetece hacer un viaje, hazlo. Si quieres abrazar a alguien, abraza. Si alguien te hace feliz, pasa tiempo a su lado.

La vida no es tan compleja, somos nosotros los que la hacemos difícil. Actúa, no pienses tanto. Vive, no planees. Cumple tus sueños para poder tener otros nuevos. Confía en la palabra de los demás y, si alguien te falla, piensa que no es que esa persona te haya traicionado, es que tus expectativas no han sido las correctas. Ser feliz es una decisión que hacemos, no algo que los demás tengan que hacer por nosotros. Ya hay suficientes dramas en la vida como para que nosotros creemos dramas nuevos de cosas absurdas.

La vida no es tan compleja como la queremos hacer.